-         Morfología sexual

 

 

Hemos aprendido que sólo hay dos posibilidades: ser macho o ser hembra y que esto depende de nuestra apariencia genital.

 

A pesar de lo aprendido, hay mujeres con mayor o menor tamaño de mamas, de clítoris, con más o menos vello corporal, etc. y hombres con penes considerados pequeños, sin vello o con las mamas más desarrolladas. Lo cierto es que, pese a lo que aprendimos sobre la dicotomía de los sexos, nos encontramos con una larga línea en cuyos extremos están los cuerpos (macho y hembra) de anuncio y, distribuidos a lo largo de ese continuo,  diferentes formas corporales (dependientes de factores hormonales, genéticos y gonadales). Cuerpos de mujeres con rasgos que consideramos masculinos y cuerpos de hombres con rasgos considerados femeninos …¡y tanto esfuerzo, dolor físico y dinero invertido para caber en las normas!: cirugías estéticas, tratamientos hormonales, depilaciones constantes, etc..  ¡Claro que podemos hacer los cambios que deseemos!, pero es importante que, al menos, nos demos cuenta de por qué lo hacemos, de que escojamos jugar al “juego del cuerpo perfecto”, sabiendo que aceptamos sus normas y sus trampas porque así nos sentimos mejor, sin quedarnos atrapad@s en ellas.

 

En el centro de esta línea imaginaria, de esta línea continua que se niega para que veamos sólo los dos extremos como deseables, hay cuerpos intersexuados (que poseen atributos de macho y hembra al mismo  tiempo). Se trata de, aproximadamente,  un 3% de la población y lo que necesitamos cambiar no es esos cuerpos (a menos que así lo desee, reflexivamente, la persona que se someterá a las cirugías) sino nuestra forma de entender los cuerpos, los géneros y los sexos. Son cuerpos y personas perfectamente “naturales”; los ha creado la misma naturaleza.