La fantasía erótico-amorosa en Second Life
Para Ágora (en SL)
¡Hola! Para quienes no me conocéis, soy, como veis, Izabelith Vella en SL. En mi RL (o VB: vida biológica) soy Flavia Limone Reina, psicóloga social especializada en género, sexóloga y terapeuta de pareja.
Me han invitado hoy a Ágora para que comentemos y debatamos sobre SL como espacio para la fantasía sexual y afectiva, así es que primero voy a introduciros en el tema desde una reflexión, si queréis, de “especialista”. Sin embargo, lo que hará mucha falta será el posterior intercambio de ideas con quienes han explorado estas posibilidades o las imaginan.
Partamos pues, por acordar de qué estamos hablando. ¿Qué entendéis por fantasía sexual?
Las fantasías sexuales son imágenes, sonidos, sensaciones, en fin, que se dibujan en nuestro cerebro sea voluntaria o involuntariamente y, por supuesto, se relacionan con la actividad sexual (si no, hablaríamos, sencillamente de “fantasías”). Son, por tanto, una actividad cognitivo-afectiva (es decir, de pensamiento y emociones) que las personas tenemos desde bastante jóvenes. Se inician más o menos en la pubertad y reconoce la existencia de fantasías sexuales propias, aproximadamente un 80 % de la población española (Es un poco más alta la tasa de reconocimiento de fantasías sexuales de los hombres que la de las mujeres, lo que no significa que las mujeres tengan menos fantasías sexuales, sino que, probablemente, por educación, se sientan menos animadas a reconocer su existencia públicamente)
Por supuesto, como ya decíamos, existen otros mucho motivos de fantasía: imaginarse en un el nuevo trabajo que queremos conseguir, en las vacaciones ideales, cómo será el bebé que tenemos tantos deseos de tener o, incluso, algunas nada agradables como fantasear con el despido, el accidente de un ser querido, el padecer una enfermedad, etc. Sin embargo, a estas fantasías desagradables hemos preferido llamarles “pensamientos intrusivos” para distinguirlos de las placenteras fantasías.
También existen fantasías románticas, amorosas, en las que la persona puede sentirse amada y amando a alguien imaginario, a una ex pareja, una persona desconocida que ha visto casualmente, etc.
Y tenemos, claro, combinaciones de diversas fantasías… el ser humano es un animal que imagina. Como dice Castoriadis, un gran filósofo griego, esta es una gran particularidad humana y permite que, a través de imaginar, fantasear, soñar despiert@s, hagamos posibles aquello que antes no existía: si nadie hubiera soñado nunca con viajar al espacio, eso no habría ocurrido; no había coches, la gente no se la jugaría por un sueño personal… casi nada de lo que conocemos como creación humana habría sido posible si no pudiéramos imaginar… si nadie hubiera imaginado un mundo virtual donde ponernos en contacto, SL no existiría.
¿Cómo podría clasificarse las fantasías sexuales? ¿Se os ocurren formas clasificación?
Por supuesto, hay varias maneras, como con cualquier clasificación. Por ejemplo, según el ambiente en que se desarrollan; según número de participantes; distinguiendo entre aquellas en que quién fantasea es observador/a y aquellas fantasías en las que se ve como un/a participante; bajo el criterio de deseabilidad de llevarlas a cabo (fantasías anticipatorias (aquellas que queremos realizar) y fantasías que no queremos realizar). Como quién dice, “para fantasías, los colores”. Cada quién tendrá una serie de fantasías eróticas y entre ellas, algunas preferidas, algunas que gusta de “poner en marcha” para erotizarse, despertar su deseo o acompañarlo. Lo mismo ocurre con las fantasías románticas.
Hay personas que sienten vergüenza, temor y hasta culpa por sus fantasías sexuales o por algunas de ellas. No hay nada de qué sentirse avergonzad@ o culpable: las fantasías son personales, intransferibles, libres… otra cosa es llevarlas a cabo. Algunas de ellas pueden ir en contra de la propia moral; alguna incluso podría constituir un delito si se concretara, pero fantasear no es delito ni merece ningún castigo. Si alguna fantasía te genera conflicto y, sin embargo, te invade con frecuencia, será buena idea que te detengas a analizarla, por qué hay algo tan reprimido que no puedes controlar su aparición en forma de fantasía. Aquí es donde nos importa esta distinción que hacíamos entre fantasías y pensamientos intrusivos. Estos últimos, si te generan angustia o malestar son motivo de evaluación y terapia (Si no, si puedes darles su espacio y no agobiarte con ellos, no pasa nada, ¡tod@s tenemos a veces pensamientos intrusivos!)
Hay también que desea compartir las fantasías sexuales con su pareja cuando la tiene, sea para “tantear terreno”, llevarlas a cabo o, simplemente, excitarse al compartirla. Es imposible decir que esto es adecuado o inadecuado en términos generales, depende de muchos factores. Lo recomendables es siempre, pensarlo mucho primero, conocer bastante a la pareja y saber cómo podría tomárselo, aceptar que puedes sorprenderte con su respuesta y, si lo has decidido y las compartes, por supuesto, respetar las decisiones tanto personales como de la pareja en cuanto a querer conocerlas más o no continuar, a realizarlas o no, etc.
¿Sin embargo, por qué hay fantasías que no concretamos? Podemos no desearlo y eso es sencillo, son fantasías que sólo queremos en ese plano, pero las hay que están en terreno intermedio y que decidimos no llevar a cabo, al menos, por ahora. Hay también fantasías que querríamos realizar, pero por algún motivo no lo hacemos. Hay fantasías que no realizaremos por múltiples razones; me gustaría que me dierais algunas ideas de por qué no.
Pues sí, por ejemplo, porque las sentimos o sabemos “peligrosas”, ya sea en el plano físico (pondríamos en riesgo nuestra salud y vida o las de l@s demás involucrad@s) o en el plano psicológico (miedo a quedarse enganchad@s, a sentirse desilusionad@s –muchas fantasías son mejores como tales que en la concreción de la realidad-), porque resultan imposibles de realizar, porque las evaluamos como éticamente contrarias a nuestros valores, etc.
Pero… ¿y si quién realiza, quién concreta esa fantasía fuera yo, pero usando otro cuerpo menos vulnerable? ¿si nadie me pudiera reconocer, excepto yo? ¿si yo pudiera sentirme identificad@ con ese cuerpo no biológico, no mortal y excitarme y sentir afecto al verlo en acción sin sentir que transgredo porque “esto no es la vida real, este no es mi cuerpo de verdad, esta no es una persona, pero actúa por mí”? ¡Eso ofrece SL!
Aquí, en Second Life, el sexo no se realiza con mente y cuerpo, pero tampoco sólo con la mente, partes del cuerpo biológico están involucradas: los ojos, porque ves el avatar en acción, acción que tú decides que tenga, y lees lo que la otra persona escribe; tus manos, mientras escribes lo que sabes que el/la otra leerá; tus oídos si usáis la voz … todavía hay más. Aún cuando no es tu cuerpo biológico el tocado, tus experiencias previas, tus recuerdos, tu imaginación, activan lo que Damasio llama “el circuito corto” de tu cerebro. Tu avatar y tú podéis tener dos cuerpos, pero tenéis un solo cerebro: el que está dentro de tu cráneo. Sabes lo que se siente al ser acariciad@, besad@, abrazad@ y cuando ves a ese cuerpo hecho de pixeles en lugar de células, pero que también es tuyo, que también carga con tu yo, ser acariciado, besado o abrazado ese “circuito corto” se activa. No hace falta que tus terminales nerviosas táctiles y olfativas, por ejemplo, sean estimuladas, tu cerebro te dice estás siendo tocad@ y completa la información, entonces, sientes el placer. Del mismo modo, claro, ocurre cuando el otro avatar te agrede. Si eres capaz de interpretar su movimiento como golpe, si sus palabras (escritas o habladas) te hace sentir agredido, puede que no sientas directamente el dolor en el cuerpo, pero algo dolerá dentro del alma, te sentirás triste, irritad@, enojad@, apenad@ y eso no acabará cuando apagues el ordenador, como tampoco ha acabado la sensación placentera. Te preguntarás qué he hecho, cómo le explico que entendió mal, por qué ha reaccionado de ese modo, etc… sabes que no estás frente a un dibujo animado porque tú tampoco lo eres. Allí hay una persona, una persona que te ha dado placer y te ha hecho sentir bien o una persona que te ha agredido y te ha causado dolor y desazón. Por esta razón, cuando tu avatar es bien tratado y te sientes bien, tanto como cuando es maltratado y te sientes mal, hay un efecto en tu cuerpo biológico. Tus defensas se refuerzan o se debilitan; te ríes y generas hormonas que refuerzan tu salud, como las endorfinas o lloras o te irritas y generas adrenalina que si no encuentra utilidad produce stress negativo. Es decir, y esto es importante, es un error creer que este nuevo cuerpo no biológico es invulnerable, es un error creer que tú, como persona, eres invulnerable ocult@ tras tu avatar. Cierto, no morirás de una caída y ni siquiera te causará dolor ni malestar psicológico, pero las relaciones sociales, aquí, como nos recordaba Marcela Vita en su charla aquí mismo en Ágora, son relaciones humanas. El ambiente físico puede no agredirte ni hacerte bien (aunque esto sería matizable), porque lo sabes ficcionado, pero las interacciones sociales, también lo sabes, las tienes con las personas detrás del avatar y puedes dar y recibir placer, dar y recibir dolor.
¿Cuál son, entonces, las diferencias entre una fantasía sexual o amorosa solitaria y una aquí en SL? ¿Me podéis nombrar algunas de las que veis?
La principal diferencia, claro, es que aquí la fantasía la co-construyes con otra persona. Ya no es toda tuya, otra persona la comparte y la crea contigo. No otro avatar, otra persona y eso, siento recordárselo a quién no le gusta saberlo, implica siempre un grado de responsabilidad. Es verdad, somos tod@s adult@s aquí, o debiéramos serlo, y cada quién tiene el derecho y el deber de poner límites, pero eso no nos exime de la necesidad de negociar y acordar las “reglas del juego”. Móviles, cambiantes, flexibles, muy probablemente, más de lo que podamos creer en un principio, pero honestas en cada momento. Puedes incluso declarar que sólo habrá interacción entre avatares, que nada de quién eres en la vida biológica (prefiero esta expresión a “vida real”) será compartido, así, incluso, te permites ser honest@ si has cambiado, por ejemplo, en relación a tu vida biológica, tu identidad sexual, tu edad, tu estado civil o cualquier dato. Tu avatar es chica, tu avatar tiene 25 años, tu avatar es soltero. La otra persona podrá decidir libremente si quiere iniciar una aventura erótica o amorosa o ambas con el avatar animado por tu persona de la que no podrá conocer más que lo que quieres mostrar.
La otra diferencia obvia es que no podrás hacer todo lo que deseas o tal cual lo deseas. En una fantasía nadie más decide, aquí, hay otra persona con gustos y preferencias que deben ser respetad@s, aunque puede que mucho más dispuesta a dejarse llevar de lo que estaría en su vida biológica. Esto no es necesariamente negativo, quizás descubras nuevos elementos que tú no habías fantaseado, pero que la otra persona te propone que alimenten tus fantasías en adelante.
No quiero extenderme más. Me gustaría que no se nos hiciera tarde para debatir, preguntar, comentar lo que queráis respecto del tema.
¡Gracias por haberme seguido hasta aquí! Os dejo mi dirección web por si queréis curiosear algo por allí: www.sexoygenero.org ; os recuerdo que podéis agregaros al grupos de De-generad@s buscándolo en el buscador por grupos y estaréis al tanto de lo que hacemos en torno a temas de pareja, género, sexualidad y afectividad (o me podéis pedir que os agregue, pero no ahora, claro) y también al grupo de ágora para que os vayan avisando de las actividades que se realizan aquí.