Terapia
Narrativa y Sexología
Flavia
Limone Reina
Psicóloga
social especializada en género
Sexóloga
- Terapeuta de pareja
Ronda
Universitat C.P. 08007 Barcelona – 620083032
– consulta@sexoygenero.org
En psicología, como en
otras especialidades, hay diferentes enfoques tanto para explicar las causas de
un malestar, como para tratarlo. Usando una clasificación muy sencilla y
reduccionista, se puede hablar de “terapias
centradas en el problema” y “terapias centradas en la
solución”. Pues bien, la Terapia Narrativa (T.N.)
respondería más bien a esta segunda categoría. Obviamente,
debemos conocer bien aquello que se ha convertido en “el problema”,
pero muy pronto comenzaremos a centrarnos en sus soluciones.
La metáfora
básica de la que se parte es que las personas narramos (a nosotr@s mism@s, a otras
personas; otras personas narran sobre nosotr@s a
sí mism@s y a nostr@s,
etc.) nuestras vidas como una línea de acontecimientos que confirman que
“somos” de un modo determinado. El trabajo de terapia está
centrado en ampliar esa angosta línea narrativa para comprender que no somos de una
única manera y que, en muchas ocasiones, hemos podido actuar venciendo
lo que vivimos ahora como un problema y como “así soy”. De este modo iremos construyendo, junt@s, una
nueva narrativa, amplia, que abra nuevas posibilidades de acción para
enfrentar los problemas.
Las herramientas son
múltiples y puede que un poco sorprendentes dado que acostumbramos a
creer que tendremos con la/el psicoterapeuta una relación muy similar a
la del modelo médico tradicional: expert@/paciente.
En T.N., el modelo está muy lejos de esto y
eso se nota desde el momento de acceder a la consulta.
Personalmente, suelo explicar
a quienes me consultan que venir a terapia es como ir
a un gimnasio. Ya nos gustaría que bastara que pagar con la mensualidad
para estar musculad@s y flexibles, pero no es
así; hay que acudir, hacer los ejercicios, explicar si alguno de los
sugeridos nos provoca daño o no parece estar ayudando a alcanzar los
objetivos y… sudar. No, no haremos ejercicios físicos, pero la
metáfora (a la que, por cierto, recurrimos mucho en T.N.)
nos sirve para entender que el trabajo terapéutico es, especialmente, de
quien consulta. La/el terapeuta en esta analogía, es como un/a
entrenador/a de gimnasio, pero los músculos (tal vez aún
fláccidos y débiles) son de la persona que quiere modificarlos,
están ahí ya desde antes de iniciar la terapia y la idea es que,
pronto (la T.N. no suele ser larga), sean como se
desea y la/el consultante sepa ejercitarlos por sí mismo.
En sexología existen
protocolos muy técnicos y definidos acerca de cómo tratar las
disfunciones sexuales. Estos protocolos son integrados en el marco de la T.N. y mejoran las posibilidades de que el éxito
obtenido con la terapia sexual sea amplio y se generalice.
Quizás, una buena
manera de exponer lo que se puede esperar de nuestras sesiones de terapia sea
compartir los diez principios básicos que aplico a la actividad
terapéutica. No se trata de principios inventado de la nada ni de magníficos ataques de
creatividad mía; se derivan tanto de postulados teóricos (Foucault, Butler, Gergen, etc.), sus aplicaciones terapéuticas (White, Epston, Freedman, Tarragona, etc.) y mi propia experiencia:
Decálogo
de terapeuta narrativa
Flavia
Limone Reina
1. La terapia es una
relación entre mis clientes y yo que nos hacemos co-responsables
de ella.
2. Mis clientes tienen
problemas, pero tienen mucha más vida que sus problemas. Mis clientes son
las personas, no los problemas.
3. Yo tengo conocimientos y
práctica, pero son mis clientes l@s expert@s en sus vidas y relaciones y poseen los recursos
para la autoría de sus vidas.
4. Tengo mis propias
experiencias, ideologías, valores y emociones. Respetaré las de
mis clientes y ese respeto se manifestará también en no negar las
mías ni sus efectos en la relación terapéutica.
5. Los problemas de mis clientes
exigen discreción. Sólo serán narrados a otras personas
con su explícito consentimiento y con fines terapéuticos.
Para saber
más sobre mi comprensión del proceso psicoterapéutico
puedes leer este artículo: “Contra la
psicología normalizadora”.