Sexo, ¿Sólo dos?

1ª sesión de profundización sobre términos centrales para la comprensión de la sexualidad humana (en SL)

 

 

Esta vez hablaremos de sexo… ¿Alguien recuerda a qué nos referíamos con “sexo” en la sesión introductoria anterior?

 

Hablábamos de la categorización en dos sexos, resultado de la asignación de cada persona, desde su nacimiento en una de las dos categorías que el sistema sexo género (s.s/g) ha definido: macho o hembra. Vamos a ir recordando algunas de la charla anterior y entraremos más profundamente en ellas.

 

¿Podéis recordar con qué elementos se hacía esta clasificación? ¿de qué depende que una persona sea calificada como de sexo macho o de sexo hembra?

 

Dijimos que se consideraban los caracteres sexuales primarios, es decir la forma de los genitales, y los caracteres sexuales secundarios, o sea, aquellos que se desarrollan en la pubertad, vello y su distribución, crecimiento de mamas, voz, forma de la cintura y caderas, etc. También dijimos que estos caracteres dependen de factores cromosómicos (XX en hembras y XY en machos), hormonales (andrógenos y hormonas femeninas presentes en todas las personas, pero en diferentes proporciones) y gonadales (testículos y ovarios). Además, los factores medioambientales influyen en el desarrollo de estos aspectos biológicos (por ejemplo, el alimentarse con productos harmonizados, como casi todos hoy, acelera la pubertad, altera la fertilidad, etc.).

 

Lo primero que quizás haya que saber es que, al unirse un óvulo (materno) y un espermatozoide (paterno), comienza a formarse una nueva vida desde este cigoto hasta el feto que nace. En ese proceso, si el embrión tiene un cromosoma sexual X  (aportado siempre por el óvulo) y uno Y (que aporta el espermatozoide) tenemos la base genética para un macho. Si el espermatozoide aporta otro cromosoma sexual X, tenemos la base para una hembra. Sin embargo, es no basta. Luego han de entrar en juego las hormonas, así que según lo hagan, coincide con los cromosomas y todo calza perfecto con las categorías de sexo… o no.

 

En los mamíferos, como nosotr@s, human@s,  antes de la acción de las hormonas todo se desarrolla igual se trate de machos o de hembras, todo se desarrolla como para formar una hembra. Si entran en acción los andrógenos, por “orden” del cromosoma Y, comandando a través de las gónadas (lo que en el futuro de ese embrión serán ovarios o testículos) esas gónadas “bajan” y se posicionan como testículos, lo que era un botoncito de desarrollo crece hasta desarrollar un pene (y crece hacia el exterior, visible, y algo hacia el interior del cuerpo del embrión), que se cierre el saco escrotal que estaba abierto, etc.; se producen cambios de este tipo que van haciendo del embrión uno que coincidirá con la descripción de macho: nacerá un bebé varón. En el caso de un embrión XX, las hormonas que han de poner en funcionamiento las gónadas son las femeninas y harán que los ovarios se queden donde están y desarrollen los óvulos, que aquél “botoncito” no crezca mucho más hacia fuera y algo más hacia dentro, que los labios vaginales se queden abiertos y no sellen como e el caso de los machos, etc. Se desarrollará una niña. Entonces, ¿habéis cazado cuál es, por así decirlo, la matriz básica del ser humano?... ¡es femenina! Si se quitan la gónadas a cualquier mamífero mientras está en el útero materno, sea XX o XY, lo que se desarrollará será una hembra. Una hembra estéril, claro, pero una hembra. Por cierto, esa es la respuesta a la pregunta de “¿por qué tiene pezones los machos si no sirven para mucho?”. Como aquí en SL, cuando entramos con dificultades podemos verlo, tod@s somos chicas, bajitas, con poco busto, pero todas chicas, ¡pues igual en la vida real!  Chicos, siento informaros de que, al menos en una etapa de vuestras vidas, como embriones, fuisteis chicas!tranquil@s, estoy exagerando o, al menos, sesgando la información, al decir esto, aunque no es del todo incorrecto. Después lo discutimos si queréis.

 

Veamos, entonces. Como todo este proceso es tan complejo, los resultados no son siempre aquellos que se espera desde esta categorización en dos sexos. Aparecen, por decirlo de algún modo, varios sexos más o, desde la mirada del s.s/g, “anomalías” (ojo, anomalías que crecen, que son personas y que podrían ser tratadas como personas perfectamente normales si se respetara la diversidad de la naturaleza en lugar de forzarla a caber en categorías socialmente construidas).

 

Yo soy psicóloga social, sexóloga y terapeuta de pareja. Para ser formad@ como sexólog@ puedes venir de varias especialidades, principalmente, medicina o psicología (y algunas otras). Vengo de la psicología, no de la medicina así que este campo, no es parte de mi experticia, voy a recurrir (ya debiera haberlo hecho antes) al clásico: “si hay un/a médic@ en la sala, por favor…” que me apunte si me dejo cosas importantes.

 

Puede ocurrir, por ejemplo, que haya otra combinación de cromosomas sexuales. Hay casos de XXY, también llamado “Síndrome de Klinefelter” (la semana pasada les sugerí ver una peli sobre este tema). En este caso, habrá tanto caracteres sexuales de macho como de hembra; casos de XXX (o incluso más cromosomas), llamadas “supermujeres”, casos de sólo un cromosoma sexual, el X de la madre… múltiples y variados.

 

También es posible que siendo la persona portadora de los cromosomas XY o XX habituales por razones hormonales, por ejemplo, insensibilidad a los andrógenos, hiperplasia suprarrenal, deficiencia d aromatasa y otras causas con las que no voy a confundiros, presente, por ejemplo, la apariencia de una mujer, los cromosomas de una mujer, pero los genitales de varón. O que presente cromosomas masculinos y genitales femeninos. También, lo que solía llamarse “hermafroditismo verdadero” es decir, ovotestículos o un ovario y un testículo.

 

Bien, las posibilidades son múltiples y las combinaciones se han hecho caber todas bajo la categoría de hermafrodita antes, intersexual ahora, pero aún así, ocultando que no todas las formas de estas llamadas intersexualidades son iguales y que, incluso, se podría dar un nombre, una categoría a cada combinación posible. Cierto, no es lo más habitual que una persona tenga estas características, pero tampoco es habitual tener los ojos violeta y a quién los tiene, en nuestras sociedades, sería impensable discriminarle por eso, llamarle anormal o someterle a cirugías antes de que sea capaz de decidir si quiere quedar medio cieg@ por ser “normal” y evitar que le miren raro poniéndoselos “como parece que sería más adecuado y fácil” de color marrón aunque hubiera podido querido aceptarse con ellos violeta o decidir más tarde que, de tener que cambiarlos, los habría cambiado por azules y no por marrón.

 

Podemos quedarnos largo rato después con las miles de preguntas que debe haber ahora en sus cabezas en torno a esto, pero me interesa que veamos que los sexos son tramposos no sólo en casos  que podríamos considerar inusuales, sino en cada un@ de nosotr@s... Y que los efectos de tener que ser “normales” no sólo atacan a las personas intersexuales sino a todo ser humano.

 

¿Podríais ayudarme a configurar las características de macho y hembra adult@s?

 

Las mujeres en relación a los hombres, tienen menos vello y ubicado de forma diferente; tienen la voz más aguda, las mamas desarrolladas, la cintura más angosta, las caderas más anchas, el culo más redondeado, el clítoris más pequeño que un pene, etc. Pues bien, resulta que hay hombres que tiene lo que se llama una ginecomastia (mamas o una mama, desarrollada), hay clítoris muy grandes y penes bastante pequeños, hay mujeres bastante peludas (y seguro que la mayoría más de lo que lucimos en las playas) y hombres lampiños… ¡hay de todo! Y en el esfuerzo de caber en “la normalidad” (¡qué terrible monstruo creamos cuando creamos esta idea!) las personas invierten tiempo, energía, dinero… ¡salud! en depilaciones, anabolizantes, cirugías, etc.

 

No estoy diciendo que esté mal intentar calzar en los estereotipos sexuales; no estoy acusando a nadie de hacer mal al ponerse silicona en el pecho o al usar aparatos –inútiles, por cierto- para alargar su pene; no entono un mea culpa, he pecado contra la justicia social porque me depilo o acusando a las personas intersexuales que deciden, adultas, operarse, hormonizarse, etc. para caber en una de las dos categorías o l@s transexuales que lo hacen para encajar en la contraria a la que habían tenido… sólo digo que debemos reflexionar sobre lo que hacemos y saber que, a veces, estamos cayendo en la trampa de dos sexos/dos géneros/dos orientaciones del deseo sexual (de las que recuerdo, además, son polares, complementarias y jerárquicas, por lo que un vale más que otra que está subordinada). ¿Que sabiéndolo, siendo conscientes de que le juego es sucio y tramposo, queremos jugarlo y no dañamos a nadie más? ¡Pues perfecto! Cada quién tendrá sus motivaciones… yo tengo las mías para depilarme y pintarme la línea de los ojos, como “me toca por ser mujer”. Sin embargo, entonces, sepamos lo que hacemos y cuidémonos mucho de imponer a los demás que también caigan en las trapas del s.s/g so pena de que les tratemos como “rarit@s”.