Flavia Limone Reina
Sexóloga/Terapeuta de pareja
www.sexoygenero.org
Co-autor: G. P.
“La caja de herramientas”
En una caja (por ejemplo de zapatos o un poquito más pequeña) pones una serie de fotografías, dibujos, cuartos de hoja con anécdotas de tu vida, palabras recortadas o escritas, etc, lo que sea que te sirva (puedes escoger ahora un “lenguaje” y luego cambiar a otro diferente si sientes que te resulta más adecuado). No se trata de cualquier cosa, sino de ejemplos claros para ti de recursos que ya sabes que tienes para luchar contra un problema. Sabes que los tienes porque los has usado; se trata de tus “herramientas”. Por ejemplo, puedes escribir aquella anécdota del día que te enfretaste a tu jefe en una situación injusta, lo hiciste con seriedad, pero sin alzar la voz y exponiendo tus motivos… ¡y funcionó! (Sabes que puedes ser asertiv@) Puedes poner la fotografía del día de la boda de tu amiga en que se te rompió el vestido y, en lugar de marcharte avergonzada, hiciste de eso la broma de la noche y toda la gente se rió y divirtió convirtiéndote en el alma de la fiesta. (Sabes que tienes sentido del humor), etc.
Puedes ir poniendo nuevas herramientas cuando descubras que las tienes y puedes pensar en diferentes maneras de usarlas.
Cuando te sientas frente a una situación que no sabes bien cómo resolver, podrás acudir a “tu caja de herramientas” y revisarla. Mirarás cuáles tienes y evaluarás cuáles crees que puedes usar y de qué manera en esta situación. Luego, podrás usarla y evaluar su funcionamiento.